Buscando la armonía en la pareja

Muchas veces las personas se preguntan por qué fracasan en sus relaciones y una variable que no solemos tener en cuenta y que es necesario incluir es si la energía masculina del varón era mayor que la de ella o no. Una señal que da indicios claros acerca de esta situación se encuentra en los rostros. Si el rostro de ella es más anguloso y con nariz más “avanzante” que el de él, es altamente probable que haya habido entre ellos una inversión de roles energéticos.

Cuando se reconoce este plano básico de interacción, otras respuestas que suelen darse para explicar la separación pasan a un segundo plano. Por ejemplo que ella tenía trabajo y él no. Esta situación, cuando se da en una pareja con roles energéticos complementarios, es digerible y no altera substancialmente su armonía. En cambio si ya hay inversión estructural de roles se convierte en una manifestación más de ese desequilibrio. Cuando una pareja es energéticamente armónica, el hombre tiene una calidad de presencia que le brinda a la mujer la sensación de contención masculina que ella necesita y esto no está sujeto a que él esté temporalmente sin trabajo o a que ella gane más dinero.

El primer aspecto que se altera cuando hay inversión de roles es la sexualidad. El varón ante la presencia de una energía masculina mayor queda inhibido para el despliegue de su propia energía masculina y se va retirando de ese espacio. Todo esto ocurre muchas veces sin que él sea conciente de lo que pasa y sin que ella haya hecho nada para alejarlo. Simplemente ocurre por la naturaleza del campo energético que generan entre ambos. La mujer lo expresa de un modo clásico: “Hay algo que siento que me falta: algo de presencia, de fuerza, algo que no se da en el encuentro íntimo”. Frecuentemente siente no saber qué está ocurriendo y se pregunta si no será ella quien pide demasiado.

Situaciones concretas

Una pareja me consulta por la falta de interés en la sexualidad que existe entre ellos, pues sienten cariño uno por el otro y están preocupados. Al verlos se observa claramente que ella tiene un rostro más anguloso y avanzante que él.

En las sesiones con ambos, él dice que la falta de sexualidad se debe a que no tiene interés en el sexo en general, pero en una entrevista individual él reconoce que tiene encuentros con otras mujeres donde sí siente deseo y tiene erecciones normales. Y también ella, en una entrevista individual, cuenta que ha estado con otros hombres con quienes puede vivir su sexualidad a pleno, que le gustaría que pudiera ocurrir lo mismo con su marido, porque siente cariño hacia él, pero que no ocurre. Estos relatos muestran que ese desencuentro no indica una alteración sexual en alguno de los miembros de la pareja, si no que es el vínculo entre ellos el que no es complementario.

En la interacción cotidiana también se manifestaba ese descontento: ella dice que lo encuentra muy pasivo en la toma de decisiones, que siente que tiene que empujarlo para que haga las cosas y también describe algo que es muy típico: que la pone muy nerviosa viajar en auto con él cuando es él quien conduce, porque le parece que es lento para maniobrar y moverse en el tránsito.

Para hacer más claro este escenario energético con el cual no estamos aún familiarizados me referiré a una pareja de actores conocida por todos: Brad Pitt y Jennifer Aniston. Estuvieron juntos durante un tiempo y ahora están separados. Si uno observa con atención el rostro de ambos verá que el de Jennifer es más anguloso y con nariz más avanzante que la de él. Esos rasgos ya dan señales acerca de una muy probable inversión de roles entre ellos.

Luego de separarse siguen distintas evoluciones. El se une a Angelina Jolie quien sí tiene un rostro más redondeado y con nariz menos avanzante que la de él. En este nuevo vínculo los roles energéticos son armónicos con la identidad sexual de cada uno.

Por su parte Jennifer Aniston inicia otra relación, ahora con el actor Vince Vaughn, quien también tiene un rostro más redondeado que el de ella. A partir de esta nueva elección se puede observar que la tendencia de Aniston a unirse a varones con menos energía masculina que ella, aún persiste.

Todos los protagonistas de este ejemplo son claramente personas muy atractivas en sí mismas, es decir que lo que resulta disarmónico –y esto es importante destacarlo- es el vínculo en el que se encuentran.

Es importante destacarlo porque cuando al varón se le informa que la mujer con quien está tiene más energía masculina que él, suele sentirlo como un menoscabo a su masculinidad, y desde ya que no es así. Lo que se describe es simplemente un vínculo particular.

La pregunta que surge ante esto es ¿por qué se elige a una pareja así?

¿Qué es lo que los atrajo? La respuesta más frecuente en la mujer es: “Me atrajo su estabilidad, su ternura, su sensibilidad, su compañerismo…”

Además este tipo de mujer suele tener una imagen “abandonante” del aspecto masculino: “Siento que los varones más masculinos priorizan su trabajo u otras cosas y terminan yéndose…”

En el varón, por su parte, la respuesta más frecuente es: “Me atrajo su vitalidad, su presencia, su iniciativa…”

No siempre ocurre, pero es frecuente que el varón de este tipo de pareja se sienta insatisfecho con su propio aspecto masculino y al estar con una mujer con más energía masculina que él, se siente en un desafío que lo estimula. Esto ocurre al principio de la relación. Luego de un tiempo, lo que era un desafío estimulante se transforma en una sensación de sobrecarga que inhibe.

Y allí es cuando el desencuentro se hace evidente y el malestar se instala en la relación.

Otra situación bastante común es la baja autoestima del hombre porque cree que el tamaño de su pene es pequeño y no puede complacer sexualmente a su pareja. Es muy común que el hombre por cultura y desconocimiento no sepa que la mujer no necesita un pene grande ya que el tamaño de la vagino no es tan grande y las terminaciones nerviosas responsables de parte dle placer están a pocos centímetro de la entrada. El hombre no debe preocuparse por tener un pene de entre 10 y 14 cm, ya que es una medida suficiente para tener relaciones sexuales satisfactorias. De todas maneras si el hombre quiere sentirse mejor siempre puede arpender como agrandar el pene haciendo ejercicios de estiramientos y musculación orientados al miembro masculino que le ayudarán a sentir más fuerza en el pene además de ganar algo de tamaña y grosor. Pero insisto, el sexo está en la mente y en la relación con la pareja, no hace falta tener un pene más grande.

Cómo no repetir el desequilibrio

Si Ud. es varón y viene de una relación con inversión de roles, le sugiero que observe cómo se siente con su energía masculina (iniciativa, acción, penetración, dirección, etc.). Si se siente satisfecho con ella y si siente que la mujer que usted ame va a amar a su modo de ser masculino con ella. Esta vivencia interior es necesaria para que su mirada se oriente y se sienta atraído por la cualidad femenina de la mujer que le es complementaria.

Si es mujer le propongo que vea cómo se siente con su femineidad.

Ana, de 30 años, me decía: “Me siento insegura y poco deseable como mujer y como tengo un aspecto masculino fuerte, me doy cuenta que me apoyo en él. A mi novio le conseguí trabajo, lo organicé la oficina y le conseguí secretaria. Y siento que cuando él se organice me va a dejar”.

La tarea con Ana fue ayudarla a ingresar en su parte femenina: su sensualidad, su belleza, su delicadeza y ternura, etc. y recuperar la autovaloración de esos aspectos. Cuando lo logró, habitó otro espacio de sí misma, y comprobó no sólo que ella se relacionaba de distinto modo con los varones, sino que ellos también se acercaban de otra manera, buscando y conectándose con su femineidad.

De modo que para establecer relaciones energéticamente armónicas con la identidad sexual de cada uno es necesario que el varón sienta la plena disponibilidad de su energía masculina y la mujer sienta otro tanto con el componente femenino de su energía.